Quisiera escribirte algo bonito, de verdad, pero estoy tratando de aclararme y aclararse no es demasiado bonito. Quisiera escribirte algo sencillo, en realidad, pero entre los dos nunca nada fue fácil y sería absurdo aparentar que sí
Alguien nos embaucó con esta enrevesada farsa del amor, y yo, perdida y confusa seguía pidiéndole explicaciones a antiguos entes de etéreo romance. A los cuentos que de niña me contaba mi madre, y a las nanas, que me cantaba mi abuela.
Pero eso contigo no servía, y comprendí que jugábamos a juegos distintos,
Jugábamos a veces, a crear mundos cerca de la madera cálida, juegos que solo nosotros comprendíamos en ese instante,
Juegos que a veces, ni yo comprendía, al cabo de dos instantes.
Amor… muchas veces me pregunto si nosotros tenemos tal cosa o si lo nuestro solo era enredarnos entre las sabanas y mecernos suave, y lento, y fuerte…
y otra vez suave, lento y fuerte….
Y volver a perdernos entre la madera cálida que a veces nos hacía tropezar en nuestra ansia,
y tropezar también, con un par de rizos negros,
y enredarme quizá, en la comisura de tus labios ansiosos, que yo imaginaba,
tiernos.
Pero quizá, como en muchas ocasiones, veamos lo que más ansiamos ver y sentimos, lo que más ansiamos sentir.
Y sentir el calor de nuestro pecho, y de nuestro amor, que me pregunto, cariño, si alguna vez fue tal cosa.
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