viernes, 25 de abril de 2014

I Los ojos , como los mares, y las almas, cambian con el día y la noche.

Me miro al espejo y me pregunto quién soy, y la falda se desliza sobre mis piernas, cansadas.

Y el papel arrugado del tabaco de liar se parece hoy un poco a mi alma. Un poco arrugada,

También,

echa jirones y consumida.

Y me miro en el reflejo y me pregunto quien soy ¿ Quién eres?

Soy azul, soy mar,

Hoy descansado, ayer,

Embravecido.

Soy muchos mares a cada instante,

Distintos a cada momento.

Y me sumerjo en el agua tibia y después,

apuro una calada, y me pregunto ¿ quién eres?

Que en mis distintos mares, hay un mismo fondo, y busco, y busco, y busco..

y me busco.

Y aros de humo blanco, denso, encima de mi cabeza.

Pensamiento denso, humo denso.

Blanco…

Denso…..

Mis pensamientos vagan en un laberinto, ojalá pudieses entrar y ver,

Caminar, por un camino que ni yo conozco, ni se a donde lleva, solo de donde viene,

Y me da miedo.

Y doy otra calada y me pregunto porque de noche mi laberinto se torna gris y resbaladizo

y mi mar clama en alaridos y rompe los cimientos firmes allá por donde pasa.

¿Quién eres?

Y yo sigo sin saber que responderles.

Y noche tras noche me busco, me encuentro (creo) , me agarro fuerte entre tormentas y olas, entre esquinas perdidas , para ver si esta vez, soy yo la que no me pierdo.

y grito fuerte que te quedes, que no desaparezcas entre el azul consternado de mis ojos, que sigas siendo la misma por la mañana, que me des una certeza,

Y poder mirarme al espejo y decir por fin

que el laberinto frío y sórdido de mis pensamientos ha encontrado una salida,

cálida,

amable.

¿ Seguirás siendo tu mañana?

Ojalá sigas siendo tu mañana,

Ojalá dejes de perderte entre descuidos,

entre sábanas

entre poemas

entre tormentas.




Y salgo de la bañera, con el océano a cuestas, y a ver, si se calma de una jodida vez.

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